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sábado, 2 de abril de 2011

LUIS MIZAR MAESTRE

PSALMO DE LA LLAGA

Señor
en esta tarde sofocante
que es el ojo de un gato devorando el betún de la
                                                                       noche
de rodillas te voy a pedir:
conserva la rosa de mi llaga viva.

Señor
que tu oído misericordioso
escuche mi súplica vespertina:
Adorna mi llaga con extraños gusanos
ya que eso despertará la comprensión de los
                                                           transeúntes
y así la soledad de mi pote
sentirá el tintineo de muchas monedas.

PSALMO DEL ABANDONADO

Señor
Este día tiene nombre de mujer infiel.
Este día le está doliendo a las yemas de mis dedos
porque es espina de cardo, amenazante.

Señor
Estoy tan abandonado
que si este día fuera una serpiente cascabel
yo, gozoso la hospedaría
en los tercos rastrojos de mi soledad.

Señor
Este día repelente y bizco
se ha complacido en tirar sal a mis ojos.

Señor
Este día ha transcurrido
siendo un enorme murciélago
que en su ceniciento vuelo
se ha estrellado contra mi rostro.
  
PSALMO DE LA NÁUSEA
  
Señor
hace tiempo te lo quería decir
pero la timidez (que siempre me ha jodido)
me amordazaba la boca.
Después de mi perorata
sé que dirás:
“Mizar es mancha de plátano
para el blanco vestido de mis ángeles.
Es más fácil que entre un elefante
por el ojal de una camisa
a que entre Mizar a mi paraíso”

Señor
no me importa tu retórica
pues, hace tiempo que agonizo por decirte
que tu paraíso y tus mandamientos
me producen náuseas.

PSALMO DEL TAMBOR

Señor
En esta noche
que es recital de tambor
que con áspera tristeza
resucita fieras del pasado
y apaga luces en callejones
que se empozan
en las heridas de un hombre.

Señor
En esta noche de piano y flauta
el deseo vivaz que soy
te suplica: hazme gusano
para que cuando esa hembra muera
yo pueda hacer una fiesta
devorando
el temblor cereza de sus pechos.

PSALMO DE LA INOCENCIA

Señor
Soy inocente como un grano de trigo,
un tigre enjaulado o una gota de miel.

Señor,
Acuérdate que desde mi primer grito
procuro eludir tus senderos,
pero tus tercos senderos
siempre solicitan mis pasos.

Señor,
no te oculto nada; a tus ojos soy visible
como el reposo del agua en el cántaro dormido;
mis actos te huyen como un ciervo asustado,
pero solo y rodeado de tristes bejucos
en horas vulneradas, tu resplandor me encuentra.

Señor, soy inocente
como la voz del manantial, soñada por los desiertos.
Desdeñoso y audaz me alejo de tu perdón,
y alejado de tu perdón, comprendo
que también del desvarío de mi fuga soy inocente.

PSALMO DEL VIEJO TRUCO

Señor
Al pie de la letra he seguido tu consejo.
De mi rostro he arrojado la máscara.
Amigos y enemigos han visto
con acusador espanto mi verdadero rostro.

Señor
Fuiste audaz y te funcionó el viejo truco.
Tu sugerencia me trajo una camionada de repudio.
Mis amigos (alimañas pedigüeñas de tu lluvia)
niegan la franca sequía de mi Huerto.
Mis enemigos (pálidos mercenarios de tu fuego)
festejan el incendio de mi bohío.

Oh, Dios de mi desgraciado barro
ahora que me miras convertido en vivaz antorcha
suelta las amarras de tu risa
pues, una vez más he sido víctima de tus trampas.

LA EXTRAÑA PRESENCIA

Hoy, ningún grillo canta y algún grillo se
            adivina en la luz.

Hoy una extraña presencia vive y no vive
            en mi sombra.

Por instinto abro la ventana
Y un viejo olor de jamanare se asoma a mi
            alcoba.

Entonces como por obra de Dios
un grillo se anima y canta una tonada blanca,
Y la extraña presencia se desgrana, abunda
            en temores
y vuela (tal vez) hacia sombras más propicias.
Me avivo y aprovecho ese instante
Para escuchar detrás del viejo olor de
            jaramare
Cómo se aleja (en completa soledad)
            la tonada de mi sombra.

CUANDO VUELA LA RAZÓN


A veces

            Se nos enfurece la vida
            se nos enfurecen las armas.

El sol (a paso de sol)
Huye de nuestros ojos
y como consuelo, a orillas del cielo
tan sólo nos deja un carbón apagado.

La razón abre sus alas  y nos abandona
y es entonces cuando alguien nos sorprende
haciéndole daño a un niño
o tirándole piedras a una rosa.

a veces

            Se nos enfurecen los pasos
            Se nos enfurecen los sueños.

Y si Dios aparece en nuestro camino
a Dios mismo desafiamos
y a Dios mismo (con nuestros sueños)
            Le damos guerra.

PINTURA RUPESTRE
                  O
EL PINTOR INVIDENTE

…Ya sé que estoy ciego
pero he vuelto a mi caverna predilecta.

En una vieja concha (regalo de mamá
tortuga)
He traído: Tintura vegetal
            dos intenciones nuevas
            y un sueño siempre vigente.

Tacto y olfato me han ayudado
a encontrar en estas paredes
a la piedra que me salvará del olvido,
ahora, sólo espero
            el canto de un pájaro
            para pintar
            el zigzag piadoso del viento
            la cornada de un ciervo
                        y
            el fuego que consume mi inocencia.

INVITACIÓN

Ven, mujer
y deja que mis manos mansas
descifren el temblor de tu cuerpo
y deja que mi boca rinda pleitesía
a la penumbra de uva de tus senos
y deja que mis sitios ansiosos
conquisten la tibieza de tus sitios.
Ven, morena
y en tu balanza pese mis deseos
mujer,
Ven sabia, hendida de entusiasmo
ven desnuda y llena de labios
que yo, viento sin amarras,
estoy dispuesto a subir
uno a uno los peldaños de tu cuerpo.

SENSACIONES EN LA PLAYA O LID YALU ATAVIADA DE RUMOR SALINO, DANZA Y SUEÑA

Ayer, estuve en la playa
(en ese patio del mar, creado por Dios
Para broncear su soledad)
y ofrendé mi cuerpo desnudo
al silencio rosado de caracoles.
Gracias al pausado violín del sol
aumentó el color de uva de mis senos.
Mi piel saboreó el desmayado olor de la brisa
se vistió de rumor salino y de corales
y se soñó habitando para siempre
el lienzo verde-azul y viajero.

Ayer, tendida
sobre la blanca tibieza de la arena
y cubierta tan sólo de sueños
sentí que el espumoso vaivén de olas
invadía mis sentidos de música.

La música,
convertida en libélula azul, penetró mi alma
y convocó a los ángeles de mi cuerpo
                        a la danza.

Ayer, sola y danzando
Ante el rugido verde-azul del cielo de agua.
Comprendí
que donde se aviva el fuego de la música
renace la vida y nunca llega la muerte.

DE DIOS

l. La paciencia de Dios es infinita, no sufre de arrugas ni de acné y es inmune a las bacterias, porque él, sinónimo de eternidad, desconoce los escollos de la temporalidad.

2. Haciendo acrobacias  en el trapecio de las emergencias fisiológicas, ¿cómo perdonaremos a Dios que no sufra de estreñimiento?

3. Me niego a creer, con todo mi tejido adiposo manchado de fe, que Dios alardeando  de su célebre ubicuidad se encuentre de espectador entusiasta en una corrida de toros.

4. Entre la inocencia vegetal y la perversidad animal alojadas en nuestro ser oscila  Dios como un péndulo comprensivo y castigador.

5. Dios es el asa dorada y benevolente que con el meñique de la armonía interna agarramos para librar­ nos de los oscuros abismos que nos acechan.

6. Somos el clamoroso e ininteligible graffiti escrito por Dios en un instante lúdico sobre las paredes de una caverna abandonada, que el salitre del tiempo con mano irónica ha borrado antes de ser leído y comprendido por alguien.

7. Somos  puntos suspensivos  de un párrafo escrito por Dios en el arcano de la noche eterna.

8. Dios en su infinitud, en sus espacios  inconmensurables hace un paréntesis para ejecutar un acto pueril y finito: me regala un café al que le ha mezclado una gota de sangre y dos onzas de sal.

9. La misión fundamental de un espíritu humanista y cobijado por el haz de luz que emana Dios es ser apacentador del azar adverso.

LUIS MIZAR MAESTRE nació en Valledupar en 1962. Coordinador de la revista literaria “Candil” de la Universidad de Cartagena (1985-1990), donde realizó estudios de ingeniería civil. Obtuvo el primer puesto en el concurso de poesía convocado por el Instituto de Cultura y Turismo del Cesar en 1990 y 1993. Ganador del Concurso Internacional de Poesía “Carlos Castro Saavedra” en 1996, en Medellín. Desde hace una década se desempeña como docente del área de Humanidades de la Universidad Popular del Cesar.

De Mizar han dicho:

“El caso de Luís Mizar Maestre (1962), poeta del Valle de Upar, es singular en esta camada de poetas, pues en su tono más reconocido, el de la invocación con aspiración mística que se escucha en Psalmos Apócrifos —Premio Nacional de Poesía Carlos Castro Saavedra 1996—, es quizá el único representante. Mizar Maestre también revela en sus poemas la naturaleza y el paisaje de su tierra más de modo contemplativo que descriptivo, a la manera de un sabio poeta chino”

Robinson Quintero

“Sin duda, este libro (Psalmos apócrifos) de Mizar Maestre lo ubica en el mapa de la mejor poesía colombiana actual. Poemas sacros desde una cotidianidad desacralizada, un acento de auténtico misticismo, evocaciones del Cantar de los Cantares, palabra limpia. ¡Qué bueno encontrar poesía como esta de Mizar!”

Juan Manuel Roca


Obras publicadas:

Psalmos apócrifos
Expresiones o motivos para el descalabro
Partituras en sepia para la maga
Bitácora del atisbador
Letanías del convaleciente





5 comentarios:

Diògenes Armando Pino Avila dijo...

Muy agradecido con la colaboración del poeta Felix Molina al facilitarme esta selección de poemas del vate Mizar.

Miguel Barrios Payares dijo...

Muy buenos poemas. Muy buenos. Y claro, Félix siempre a la cabeza de la información.

Anónimo dijo...

Mizar es un poeta superior. Siempre lo he creído. Mizar jamás ha escrito un poema sin que antes lo padezca. En el Psalmo de la Nausea, esa renuncia al Paraiso, es consecuencia de sus avatares en la tierra, casos como el de Borges o Beethoven, ciego uno y sordo el otro, con tanta urgencias de esos sentidos, le han hecho renunciar tempranamente a ser feliz en el Paraiso si no lo está siendo en la tierra con su ceguera progresiva y con la ausencia de una María Kodama que le asista. !Te admiro y comprendo Lucho!
Álvaro Maestre García.

Anónimo dijo...

Mizar es un poeta en todo el sentido de la palabra. No comparte su oficio con un trabajo como talabartero, como diseñador gráfico, como maestro de escuela, como bibliotecario, como servidor público o como defensor de los derechos humanos. Por eso será que no tiene carro, una pensión o una cuenta de ahorros. Mizar vive cada poema que escribe, por eso hay una excelente convergencia entre lo que dice, lo que hace y lo que escribe. Su poesía es coherente con su condición; con su visión de mundo. Su propuesta estética no es impostada, es el producto de un poeta que renuncia a las comodidades de la burocracia y se acerca al lenguaje con el propósito de recrearlo, aunque eso lo aleje de los círculos y la elite.
No sé si eso sea bueno o malo, lo cierto es que, como pocos poetas en este país, ha sobrevivido, viviendo de una cátedra de creación literaria; enseñándole a muchos universitarios que no han entendido que la palabra poética es un arma que a veces no sirve para nada.

Repito lo que dijo Roca hace 15 años: ¡Qué bueno encontrar poesía como la de Mizar!; aunque qué lástima que aún no hayamos sido capaces de reconocer en él una voz universal. Una voz que desde esta provincia folclórica y alejada, invoca a Vivaldi para que con su trompeta nos despierte del letargo en el que a veces vivimos.

Félix Molina

Nota: Por ahí anda un tamalamequero que está haciendo mucho por las letras del Cesar y el Caribe colombiano. Buena esa!

Instante Poético dijo...

Luis Mizar: La palabra precisa en el momento preciso.