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sábado, 30 de abril de 2011

Ledys Jiménez Martínez

LA LIBERTAD ESTA EN TUS OJOS


La libertad,  está en tus ojos. Los miro brillantes a través de la hoguera que nos divide. Tienen pestañas largas y un iris opalescente en contraste con el alma que vive en los dos puntos negros. Has pestañeado por la extravagancia de las llamas amarillas y vacías frente al reflejo de la noche, pero sigues, desafiante, su ondulación.  Mientras eso sucede yo te miro recostando mi cabeza sobre la tula y los   zapatos. Las  reflexiones acechan esquivas, más bien estorbando nuestros sueños despedidos y tibios. Es posible que no estemos preparados a morir, a guerrear, a perder, a ganar, en fin, a todas las circunstancias que se le pueden ocurrir a uno en su afán de existir. por ejemplo, pudiste haber escogido no nacer y haberte quedado en un    rincón   de        la ciudad soportando el peso de los compromisos
burocráticos, de los vecinos escurridizos en las escaleras, viendo como pasan los buses urbanos atiborrados de gente. Pudiste haber elegido un balcón que diera justo a la intersección de los semáforos donde los autos se atropellan entre gritos y ruidos, entre el afán de la indimensión citadina,   · allí  podrías verlos detrás del vidrio  húmedo. Es  posible que aún  no estemos preparados para ciertas cosas como el destino, pero como no hay otro tren, nos embarcamos en él.


Detrás de la libertad de tus ojos se quiebran los últimos ecos de las granadas, de los fusiles, de las tribulaciones, y la tarde revienta el comienzo de la noche. Vuelvo a fijar mi mirada en tus ojos. Entonces reafirmo que existo.


Habías dejado el arnés y los demás objetos de la guerra fuera de tu cuerpo. Los pusiste junto a ti, frente a la hoguera situando tus manos sobre tus muslos, quedando en una posición, como si de pronto fueras a cantar el     aleluya  de  Bach.  Fugazmente  has intentado mirarme pero lo evitas, tan . rápido como mueves la cabeza poniendo tu mirada en nada objetivo. Para estas instancias todos los   demás  duermen roncando y soñando e1 sueño de la libertad que era Simón Bolívar manipulando un fusil  que  tiene  su  blanco, en  un  sitio indeterminado del cielo.


Toda tú, allí, de espaldas al sol oculto. Ilusionando el ambiente hediondo del universo. Era como si estuviéramos en una actuación de teatro en donde lucíamos un vestuario usado y rehusado por miles de actores que seguramente habían representado el mismo papel. En ese . acto eras la última imagen, que, después de un copioso aplauso de dos horas, te perdías con el mundo, detrás de un gran cortinaje  de sangre, y· los espectadores, en medio de la nostalgia y el desconcierto, pedían tu imagen a gritos, esta imagen que sería de allí en adelante, su única función de recuerdo.

Es posible que  adivinaras mis pensamientos. Por eso creo que sonreíste. Tomaste ·una copa de whisky y sonreíste. Guiñaste uno de tus ojos. Desde que descubrí la libertad en ellos, aborrezco la guerra y si soy más sincera, amo la vida hasta que tus ojos existan.

LA PARTIDA

Justamente en  ese  momento,   nos disponíamos a marcharnos. Nuestras raídas  pertenencias  (magulladuras  en  el alma, venganza en el raciocinio y uno que otro recuerdo mutilado), fueron guardadas, muy bien dobladas  y empacadas,  con la prestancia de los viajeros expertos, en las tulas que colgamos a nuestras espaldas. Un chorro de estrellas nos asaltó en la boca del camino que nos llevaría a otras distancias, quizás  menos  densas  mientras  el  jefe, quien había estado callado durante todo el preparativo de  la  partida  que  el  mismo había ordenado, se levantó de su silla en medio del asedio de sus servidores. Apenas alcanzamos  a  ver,  desde  afuera,  desde donde nos iríamos para siempre, sus ojillos Recortados e inhóspitos. De inmediato, los fantasmas  inquisidores le asaltaron haciendo que este levantara la mano que siempre ordenaba destinos fatales. Fue entonces cuando vino lo de la muerte de nosotros, justo allí, donde se desgajaban las estrellas del mundo.


Ledys Jiménez Martínez,nació en Valledupar en 1964. Es odontóloga, de la Universidad de Cartagena, en donde integró  el taller literario Candil, al que le debe buena parte de su formación. Algunos de sus escritos aparecieron en la Revista  Candil Caliente, del mismo grupo.

Sus cuentos (diez en total), fueron publicados en agosto de 1996, por Ed. Lealón, en conjunto con los poemas "Expresiones o motivos para el descalabro(poéticas)", de Luis Mizar Maestre.

Es, Tardes, un volumen  que mantiene  una impresionante unidad temática, guardando siempre  una atmósfera  oscura, entre el misterio, la crueldad y la ternura. ¿Acaso en él lo tierno tiene algo de cruel  o lo cruel algo de tierno?

Tal vez sus aspectos característicos están trazados por los siguientes ejes:

1. La presencia constante de la muerte, como tema y personaje. Lo que se anuncia desde el mismo título de varios de los relatos (¿Por qué cuarenta y ocho tiros?, La última tonada para el hombre del vion, Una historia  de amor en relación con la muerte, In rnemoriarn)

viernes, 22 de abril de 2011

LUIS CARLOS LÓPEZ (El Tuerto López)

TARDE DE VERANO

“El rico es un bandido”
San Juan Crisóstomo"

La sombra, que hace un remanso
Sobre la plaza rural,
Convida para el descanso
Sedante, dominical…

Canijo, cuello de ganso,
Cruza leyendo un misal,
Dueño absoluto del manso
Pueblo intonso, pueblo asnal.

Ciñendo rica sotana
De paño, le importa un higo
La miseria del redil.

Y yo, desde mi ventana,
Limpiando un fusil, me digo:
-¿Qué hago con este fusíl?

SE MURIO CASIMIRO…

Se murió Casimiro el campanero
de la iglesia rural. Y esta mañana
lo llevaron al último agujero
con tres o cuatro dobles de campana…

Se lo llevaron bajo un aguacero
definitivamente. Y quedó Juana
su sobrina, sin sol y sin alero,
¡y tan hermosa como casquivana!

… ¡Y quién podrá decir que Casimiro
no apuró sorbo a sorbo, en un suspiro
y otro suspiro, un cáliz de amargura,

conociendo la lengua viperina
de las devotas! ¡Conociendo al cura!
¡Y conociendo tanto a su sobrina!

A MI CIUDAD NATIVA

Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y de la espada,
del ahumado candil y las pajuelas... 

Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín... Las carabelas
se fueron para siempre de tu rada...
-¡Ya no viene el aceite en botijuelas! 

Fuiste heroica en los años coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos. 

Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a los zapatos viejos.

EN LA PENUMBRA

A la intemperie mi alma. - ¿Quién me abriga,
quién me da de esperanza algún destello?
Y apuré, con mis fardos de fatiga,
la sed caliginosa del camello.

Te vi ... Pero te vi bajo la ortiga
de tu sayal, tu escapulario al cuello,
con el cilicio, que a Satán fustiga,
y la profanación de tu cabello ...

Sentí, por el nirvana de tu influjo,
mi espiritualidad.- Wagner, el brujo,
interpretó la dualidad de un treno

en la pequeña nave de la ermita,
donde tú, buena Hermana Carmelita,
me haras bueno, extrañamente bueno ...

A BASILIO

Tu organillo triste, tu organillo viejo,
cuando a media noche, bajo los balcones,
gime dulcemente con amargo dejo,
de seguro arrulla muchos corazones.

Tu organillo triste, de sentidos sones,
que refresca el alma con su amargo dejo,
mientras acaricia mis desilusiones,
cuántas cosas dice tu organillo viejo ..
.
Cuando a media noche, bajo los balcones,
gime tu organillo de dolientes sones,
con plañir mimoso, con amargo dejo,

de seguro arrulla muchos corazones,
mientras acaricia mis desilusiones
tu organillo triste, tu organillo viejo ...

NON PLUS ULTRA

Mis vecinos, burdos vecinos
del campo, buenos inquilinos,
de manos toscas, de cetrinos
rostros y de cuadrados pies,

cruzan por esta vida amarga,
paradójicamente larga,
como van los bueyes de carga
bajo el pincho, bajo el arnés ...

Mas son felices a su modo,
puesto que a sombra de tejado,
comiendo mal, aman a Dios.

¡Y sobre todo, sobre todo,
porque: nunca han necesitado
las píldoras del doctor Ross!

POSTURA DIF!CIL

Siento el paisaje. Pero la vecina,
noble señora muy devota, muy
de mi pueblo, me ofrece su anodina
conversación de ama de llaves.

Y mientras la vieja va zurciendo prosa
debajo un cielo de color de pus,
le pregunto, pensando en otra cosa:
¿De qué murió Teresa de Jesús?

TOQUE DE ORACIÓN

Un pedazo de luna que no brilla
sino con timidez. Canta un marino,
y su triste canción, tosca y sencilla,
tartamudea con sabor de vino ...

El mar, que el bíceps de la playa humilla,
tiene sinuosidades de felino,
y se deja caer sobre la orilla
con la cadencia de un alejandrino.

Pienso en ti, pienso que te quiero mucho
porque me encuentro triste, porque escucho
la esquila del pequeño campanario

que se queja con un sollozo tierno,
mientras los sapos cantan el invierno
con una letra del abecedario ...

CANCIÓN BURGUESA

Procura, mientras muere la mies en la cizaña,
flexible cual felino que avizora el ratón,
medir el salto ... Y luego ... ¡que gire la cucaña
de la vida!-No hay fuerza contra la tradición.

Flota como la espuma, zurce tu telaraña
y sé tan multiforme como un líquido. Con
la improbable paciencia del pescador de caña,
subirás poco a poco de escalón a escalón.

Después, atiborrado de honores y dinero,
gasta gorro y pantuflas cabe la lumbre. Pero
para hacer estas cosas sujétate a la ley

de todas las divinas y humanas tonterías,
sin asomo de pena, sin torpes rebeldías,
fingiendo la indulgente pasividad del buey.

UN CASO

Mi parienta, magra y fría,
solteronamente fea,
con nostálgica atonía
piensa en cosas de su aldea .
..
Quiere vivir con su cría
de palmípedos. Desea
manejar en la alquería
diariamente la polea

del pozo, oír en ayuna
su misa y tragarse alguna
que otra eucarística oblea,

sin tiznar el pensamiento
con el sexto mandamiento
pornográfico. Así sea.

EL TRASHUMANTE MATEO

Conoce, pues trajina por pueblos y caminos,
medio mundo. Es un raro músico de arrabal,
de trágica melena, grandes ojos bovinos,
crepusculares ojos de soñador sensual.

Fue fraile inverosímil, turnó con asesinos,
mercachifle ambulante, sacapotra genial,
tiró el dado en las mesas de todos los casinos,
durmiendo en un palacio como en un hospital.

Y hoy torna, fatigado de su larga odisea
de vagabundo, a esta soporífera aldea,
para después, acaso, sin saber con qué fin,

bifurcarse por otra ruta desconocida,
siempre exótico, siempre bajo la misma vida,
zurciendo su inefable tristeza en el violín ...

Luis Carlos LópezPoeta y periodista nacido en Cartagena, el 11 de junio de 1879, muerto en la misma ciudad, el 30 de octubre de 1950. Luis Carlos Bernabé del Monte Carmelo López Escauriaza fue apodado "el Tuerto", aunque en realidad era bisojo. Sus padres fueron Bernardo López Besada, notario público y comerciante, y doña María de la Concepción Escauriaza Iriarte; fue el mayor de once hermanos. A la par que realizó sus estudios secundarios en los colegios La Esperanza y Araújo, de Cartagena, adelantó cursos de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes. Obtuvo el título de bachiller en la Universidad de Cartagena y allí inició estudios de medicina, interrumpidos por la guerra de los Mil Días, cuando fue puesto preso por el ejército conservador. En 1909 contrajo matrimonio con doña Aura Marina Cowan Tono, con quien tuvo tres hijos. Pasó muchos años administrando el negocio paterno, el almacén López Hermanos. Hasta su muerte, fueron pocas las veces que abandonó su ciudad natal. En su activa carrera periodística siempre puso de presente su posición política. Fundó en 1915 el periódico La Unión Comercial, que circuló durante año y medio. Fue, además, colaborador de las revistas literarias Líneas y Rojo y Azul, y del periódico La Juventud, en el que aparecieron sus primeros poemas, y posteriormente de La Patria, en 1920. Desempeñó dos consulados, el de Munich en 1928 y el de Baltimore en 1937. Luis Carlos "el Tuerto" López estuvo profundamente vinculado a los círculos intelectuales y literarios de Cartagena. Frecuentaba las tertulias de El Bodegón y Casanalpe. En su vida y en su obra el humor cáustico fue una constante, él mismo se definía como bisoño y medio cínico, conmovido por dentro y burlón por fuera. El Tuerto López es considerado un poeta posmodernista. Sus versos son una crítica al modernismo y al romanticismo. Dice Germán Espinosa: Su humor, al tiempo amargo y risueño, fue en cierto modo una reacción contra aquello que en el modernismo había de joyería falsa. Actualmente su obra ha sido traducida a diversos idiomas y es admirada en todo el mundo por su carácter irreverente. Cartagena rindió homenaje a este poeta al inmortalizar uno de sus mejores poemas, "A mi ciudad nativa", en el monumento a los zapatos viejos. Su obra ha sido objeto de amplios estudios. De mi villorrio, Posturas difíciles, Varios a varios (en colaboración con Abraham López Penha y Manuel Cervera), Por el atajo, Hongos de la riba, La comedia musical, Versos, Algo es algo y las series Calles de Cartagena y La pantalla del Tuerto, constituyen su obra [Ver tomo 4, Literátura, "la poesía de Luis Carlos López", pp. 185-188].