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sábado, 28 de diciembre de 2013

Para hacer el retrato de un pájaro

Poema de Jacques Prévert. (Francia)

Pinta primero la jaula
con una puerta abierta.
Pinta después
algo bonito,
algo sencillo,algo bueno,
algo útil para el viajero.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Alba Lucía Hernández Espinoza

La casa habitada por el viento soy yo

La casa habitada por el viento soy yo
y su múltiple caos.
Sobrevivo levantando mis cabellos
para no peinarlos;
y de vez en cuando, hago pacto con
dios y con el diablo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Lauren Mendinueta

Reloj sin manecillas

Tengo el boleto para un viaje que promete el Jardín como destino,
la costumbre de rondar sobre cenizas para no olvidar el fuego
y la voz de mi madre que me arropó con rumor de palmas en la tarde.
Tengo también el compromiso de estar viva, de preservar lo intocable
para que el mundo siga siendo aquello que no soy.
Pero vivir en redondo como aguja de reloj termina por cansar.
Cuánta ironía: tener que envejecer para al fin recobrar la infancia,
tener que morir para que ya nadie pueda robármela.

El espacio en su jardín

Lo visible y lo invisible
están en eterna contradicción,
y esta lucha tiene por fuerza
el poder de matarme lentamente.
El triunfo de lo invisible
carece de espectáculo,
mientras incluso en la derrota
lo visible gana en notoriedad.
Si la brevedad es signo de la vida humana,
el tiempo es asunto mío,
también.

Encallar en el Egeo

Vi mi rostro reflejado en las aguas del Egeo.
Cada rasgo con su trazo único, apenas mío,
la imagen de una exactitud inquietante.
Esos eran por fin mis ojos. Mi boca. Mi nariz.
Mis pómulos. La inclinación exacta de mi barbilla.
Así estuve atenta días y noches
deseosa de que el reflejo intentara hablarme.
Desde entonces no importa a dónde vaya
en ese mar me quedé yo, temblando entre rocas y olas:
muda, idéntica a la felicidad que nunca tuve.

Sin entender nada

La tarde se agotaba en Rodas,
abril, como toda promesa cumplida, perdía interés
y yo vi correr tus lágrimas hasta el mar.
Sin entender nada
ni tu melancolía ni la migración de las aves
ni el silbido de los barcos ni el rostro envejecido de los capitanes,
cerré los ojos.
Al volver a abrirlos, no sé si yo era distinta
o si el puerto había cambiado
pero los barco anclados embellecieron con la noche.
Tú que mirabas hacia las colinas
no viste mis lágrimas encendiendo las primeras lámparas.

El Regreso

Mi madre a los treinta
era una joven de ojos grandes,
agobiados,
cargados de urgencias que yo no comprendía.
Entonces nada me asustaba tanto
como la posible tiniebla de su abandono.
Por eso iba tras ella a todos lados
como un bicho perseguía su luz.
El pueblo,
su campanario y las solteronas arcaicas,
danzarinas de las hogueras de San Juan,
nos parecían tan tristes
que ansiábamos irnos a otra parte.
Claro que todo estaba dispuesto
para obligarnos a permanecer allí.
Por eso mamá
leía para mí historias de otros mundos,
de ciudades lejanas pobladas de héroes y villanos
o de animales que hablaban en nombre de la virtud y el vicio.
Pero cuando llegaba la hora de la cena
ella volvía resignada a la cocina para preparar la mesa,
dejándome casi siempre con el libro en las manos.
Cómo podía saber ella,
pobrecita mamá,
que regresar de aquellos mundos
a mí me llevaría una vida.

Muerte civil de la poeta

El amor, dijo la poeta, es toda la vida para mí.
Y así abandonó la escritura,
renunciando a lo suyo como lo haría una camarera.
Creyó que hacía falta ser otra para que la amaran.
Por la noche tomaba un somnífero para dormir bien
como cuando la poesía era toda su vida.
Por el día se ocultaba para que nadie la viera escribiendo sobre otra mujer
(especialmente para no verse a sí misma traicionando su renuncia).
Aunque le avergonzaba ella seguía en su oscura tarea
porque al escribir sobre la vida de la otra
podía intercambiar las exigencias cotidianas por las del amor.
Después se divorció y con el divorcio fue su muerte civil
y la lenta resurrección de su alma.

Tomado de: http://poesia.about.com/od/poemas/a/Poemas-De-Lauren-Mendinueta.htm

Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977). Ha escrito siete libros entre poesía, biografía y ensayo, los más recientes: La Vocación Suspendida, VII Premio de Poesía Martín García Ramos(España 2007); Del Tiempo, un Paso, VIII Premio de Poesía César Simón de la Universidad de Valencia (España 2011). En 2011 ganó también el Premio Nacional de Crítica y Ensayo de Colombia (Ministerio de Cultura y Universidad de los Andes) por un trabajo sobre la artista plástica Doris Salcedo. En portugués ha publicado los libros: Vistas sobre o Tejo (Portugal, 2011) y la antología Um país que sonha (cem anos de poesia colombiana) (Portugal, 2012). Algunos de sus trabajos han sido traducidos al inglés, italiano, alemán, ruso, portugués y francés. Actualmente vive en Lisboa.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Lindantonella Solano

DESPREVENIDA TELA DEL SIN RETORNO

“Lo más terrible se aprende en la vida y
Lo hermoso nos cuesta la vida”.
A José María, a los jóvenes y niños
Que desaparecen sin razón.

     Ruiseñores
parten cuando
apenas su alba
entra en el vuelo de la brevedad;
las flores aún los acarician

y el día de las sonrisas
empieza su baile;
entonces una lluvia
presurosa y púrpura,
los hace caer en la desprevenida
tela del sin retorno.

LOS SUEÑOS DE SECURRU

kashi -luna saborea el aroma
del viento,

cuando danza el agua 
en los ojos del caminante,

los hijos de Mma- tierra
son espectros de kai- sol…

un llanto con sangre y espinas 
brota de mma
recorre a jepirra…

Aún sigue en 
Destierro juyaa- lluvia,
Clavada sigue 
La sed de los Wayuu.

ABYAYALA LLENO DE INTERROGANTES

“América, no invoco tu nombre.
Cuando sujeto al corazón la espada,
Cuando aguanto en el alma la gotera”.
Pablo Neruda.
Me vine sin permiso,
La carretera de palabras
Se escurre en el alud del tiempo
Y el silencio.

Llego con la voz rota
Y mis pies negros ancestrales
Recuerdos que encadenan,
Los ojos derraman el azadón
Y las cenizas del océano

En este Abyayala* lleno de interrogantes
Cruzando el humo lila Que recubre su cuerpo incierto.

*Abyayala; Nombre primigenio dado por los indígenas al territorio hoy llamado América.

KATA'OU

'La cordura depende de esto:
Que deberia ser una dicha
Enorme sentir el latigazo del sol sobre la piel,
Que deberia ser una dicha,
Enorme poder estar de pie,
Sabiendo que los huesos se mueven con soltura 
Bajo la carne'
Doris Lessing

Fuente que tiembla dentro
De nosotros y refresca 
Al universo,
katao'u es despertar
Para tejer la mochila 
Del tiempo,
Volar como julirü,
En medio del asashii
Con aa'in en busca
Del aliento de los dias,
Y tener cuidado
Con el zamuro
Mendiga por la muerta piyuushi
Kata'ou bañanos,
Kata'ou bañanos
Todo e'iruku
Kata'ou bañanos.

POEMARIO KASHI DE 7 ENEROS DESDE EL VIENTRE DE SUCHIMMA.

CLAVADA

Aqui me tienes,
detras de tus espinas
clavada en el viento.

POLVO

Cuando el tiempo
Utiliza zapatos nuevos
Nos deja descalzos
Y en el polvo 
De su recorrido
Del poemario Acantilados del Tiempo.


Lindantonella Solano nació en Süchiimma-Riohacha, la Guajira, Colombia, el 7 de enero de 1975. Pertenece a la nación Wayuu. Educadora de Preescolar, psicóloga, docente catedrática  en la Universidad de la Guajira y de la Fundación Universitaria San Martín. Miembro fundador y ex miembro directivo de la fundación Atrapasueños, creadora y coordinadora de Poesía al Parque y al Barrio 2003-2007. Actualmente es coordinadora-tallerista del grupo taller de Aproximación a la Creación Literaria en Narrativa y Poesía denominado Talaushi-Alegría. Miembro del Consejo de Cultura Municipal por el área de Literatura. Publicaciones: en la cartilla El solar 2004- poemas  en el periódico Poesía Viva, Antología de mujeres poetas de Roldadillo-2006. Apuntes ligeros sobre kashi De 7 eneros  desde  el vientre  de  Süchiimma, es un poemario que recorre la cosmovisión de los Wayuu, muy a pesar de haber acariciado la ascendencia de esta raíz con el trasegar de los años, la poeta destaca los mitos, la importancia de los sueños, las cotidianidades y las innumerables odiseas que ha pasado este pueblo arrasado por sanguijuelas de poderes económicos que invisibilizan la nación wayuu a base de sangre y vulneración de los derechos fundamentales y primigenios. Este poemario costa de 60 poemas cortos, que proclaman a kashi-luna como símbolo de fortaleza a esta mujer que se redescubre con estos valores y hace la metamorfosis  desde las fases universales de este astro que desea exhortar a través de la luz de la putchi-palabra los senderos de quien los lee. Parte desde el bilingüismo (español y Wayunaiiki) reinante en Suchiimma-Riohacha, tierra con brechas profundas entre hispanoamericanos, y   donde transita la anomia que la sepultan en la historia actual. La poeta Águeda Pizarro define la obra como; “Ritual de palabras Wayuu, que transforma el lenguaje poético castellano con su antigua sabiduría. La luna transcribe en Usted su luz de asombro. Vivimos en su obra mundos revelados en el espejo de la sal”




 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Eva del Pilar Duran

mi vida
es un espacio compacto
entre dos orgasmos
el orgasmo es un puente de luz
entre dos ciudades de fuego
*****

Deseo ocupar
un lugar en el armario
donde se ocultan las palabras
que nadie se atreve a pronunciar
*****

Jamás pertenecí a ninguna parte, siempre fui una cosa extraña
a la que todos (sin excepción), se acercaron con curiosidad
manosearon y abandonaron luego con desencanto
saltando de lugar en lugar
vomitando verdades y contando cadáveres ajenos
la que fue incapaz de pertenecer al mundo
la niña grande que se negó a cumplir 19
la imprudente de rostro dulce y expresión amarga
que recorrió inútilmente cuerpos y avenidas
buscando miradas amables
la ciudadana número 45.752.961
que votó por Samper y no se pierde la novela de las 8
la hija del borracho
la que penetró la noche y copuló en moteles baratos
esperando un milagro
o una taza de café caliente al final de la calle
o amor... ¿por qué no?
como quien no quiere la cosa, como se espera la buena suerte
un amor chiquito, simple, primitivo
que justifique la pesadilla de habitar un mundo criminal
el madrugar día a día sin esperanza
y el acumular un cumpleaños tras otro
como quien acumula periódicos viejos
hasta el momento
parece que el amor ha tenido mejores propuestas que atender
no tengo suerte y no pasaré a la historia
Pero tengo este cuaderno
Una vagina en buen estado y un par de ojos miopes
Tengo la taza de café caliente
Tengo cigarrillos, sexo ocasional
y el apartado aereo Numero 316
No les parece fantastico?
****

Pegarle una patada
con los pies desnudos
a la jeta del poeta
a su talento impúdico
a su dolor exhibido
a su pene autografiado
a su inútil afán
de abrirse de culo ante el mundo
para mostrar su tormento
anhelando una gloria inservible
****

No salvar el mundo
No buscar mas allá de la piel
No atravesar la noche
No cruzar la calle
No cerrar los ojos
No abrir las piernas
SICARIOS EN LA VÍA
****

en esta ciudad construiré mi casa
la vestiré de madera virgen y yerba fresca
crecerá al conjuro de la lluvia
refugiará proyectos tontos
actos criminales
sueños primigenios
los miedos de mi niña
y el espectro de Pilar (mi joven abuela)
sonriendo enamorada en la estancia luminosa
(28 años de ser pequeña y coqueta,
43 buscando salidas (o entradas)
en los corredores de la muerte
cayendo cada vez más hacia abajo
cada vez más hacia adentro]
la cabeza disecada
de un torero exitoso
será el orgullo
de mi sala de trofeos
En cuanto a tí
Te coseré el cuerpo a pedazos
De musgo, de amor
Y tizón ardiente
Te llamaré Fernando
Y serás mi hijo
Mi casa
tan profunda
como los aullidos del holocausto
tan suave como una caricia
sobre la tumba de mamá
*****

Señor
dame tan solo
un poco de tu paz
solo así
podré descender tranquila
a los infiernos
****

¿Qué perfume ocultara
el vaho de animal asustado
de la extraña que me observa
al otro lado del espejo?
****

Duda terrible
¿Cómo conocer
cómo marcar
cómo penetrar tu cuerpo
desposeído y jadeante
si no es de mi cuerpo
ese tercer olor
que se revuelca entre las sabanas?
¿Cómo salvar del fuego
a quien ama con locura despiadada?
¿Cómo penetrar las llamas que le devoran?
¿Cómo negarle al suicida
la gracia de copular en el infierno?
****

Advertencias del padre
Si has decidido bajar al mundo
para hacer el trabajo sucio
hazlo por tu cuenta y riesgo
pero recuerda
el cordero no tiene esperanza
tu agonía será larga y difícil
rasgarán tus vestidos
venderán tus huesos
tu mortaja mortuoria
tu piel desollada por el látigo
tus discípulos
flagelarán a tu concubina
hasta hacerla santa
levantarán imperios
morirán en tu nombre
matarán en tu nombre
semana a semana
beberán tu sangre
como vampiros insaciables
Serás la estrella
la puta del paseo
la excusa
el dogma
el becerro
la discordia
El Papa no morirá en la cruz
(mandara a otros)
pero deseará contemplar mi rostro
Y ten la seguridad hijo mío
que lo contemplará
No te quepa la menor duda ...

****

Eva Durán. Nació en Cartagena en 1976. Escritora, periodista y defensora de animales. Desde los 17 años incursionó en el periodismo radial, la prensa escrita y el reportaje de televisión. Ha escrito ensayos y guiones para teatro y televisiónasí como columnas de opinión política, histórica y social que han sido publicadas en múltiplesperiódicos y revistas como El Tiempo y El Universal. Trabajó como productora de televisión para Colombia de la Diputación de Cádiz (España), para el canal de televisión Señal Colombia y para diversas empresas privadas.
Ganó la Beca Festival de Poesía de Medellín en 1997, el Premio Ciudad de Cartagena 2003, la Beca Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano de García Márquez 2003 y el premio Internacional Morada al Sur de California en 2007 por mejor libro publicado con El Jardín donde Vuelan Los Mares.
Llegó a Europa en diciembre de 2005 con la Beca Heinrich Böll para escritores en Langenbroich (Alemania), Becada posteriormente por la Organización Mundial de Escritores en la ciudad de Colonia (Alemania) de los años 2006 - 2008.
Ha realizado recitales de poesia en Paris, Madrid, Salzburg, Hamburgo, Colonia, Frankfurt, Jurlich y Troisdort.
Su poesía ha sido traducida y publicada en alemán, inglés, italiano y francés.
Libros: El Jardín donde vuelan los Mares, Piel Adentro y Registro Corporal.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Ela Cuavas

LA ESTACIÓN DOLOROSA

 Vivo en un lugar lleno de árboles y vacas, y mujeres con niños en sus brazos que caminan largos trayectos buscando un poco de leña, un poco de agua, un poco de leche; mujeres hechas de viento, de madera gastada y de sed.

Mujeres que amasan el barro del desamparo en sus costillas y encienden sus lámparas con el aceite que brota de sus muslos.

En el verano el lugar que habito se llena de polvo, el sol quiebra el rostro de los animales y Dios se esconde como un niño detrás de los árboles.
Todo se transforma en esa estación dolorosa, hay una llaga que acosa el pie izquierdo y un ángel lanzallamas juega con su aburrimiento a las puertas del cielo.

Pero el invierno es lo peor, el barro se pega al alma como una maldición y no hay manera de transportarse, el camino se llena de Cristos con sus cruces a cuestas y sólo caminar nos vuelve mansos.

Me toca vivir aquí, cada día debo ponerme una máscara que oculte las lágrimas; yo que soñaba con una casita frente al mar y pescadores de piel renegrida hablando de sus dulces preocupaciones; hablando del sol, del viento y la marea.

En este lugar hay una montaña donde ayer hubo hombres con la inteligencia de un pequeño dios, el alma blanca y las manos cuarteadas por el trabajo.

Aquí  Dios ha olvidado sus zapatos para que recordáramos que no todo es luz en su reino.

Y a mí sólo me ha tocado el viento amenazando con llevarse mi casa, y dentro de poco no seré más que un cristal esparcido después de la estampida.


ESCRITURA

Las palabras me asaltan y de tanto tocarlas enloquece el piano. Las palabras duermen en mí, pero al tomar el lápiz despiertan todas en confusión de pájaros.

Platón y el nombre de los amantes, Van Gogh y su desordenado alfabeto, Artaud y su Torre de Babel.

 Las palabras juegan a las escondidas y yo quiero atraparlas como a moscas, derribarlas con mi arco de fuego sin molestar a Dios.



Ela Cuavas (Montería, Córdoba, 1977) es docente de Lengua Castellana de la Universidad de Córdoba. Sus poemas y ensayos han aparecido en periódicos y revistas de circulación nacional. Su primer libro de poesía, Juntar los huesos,  fue publicado dentro de la colección Voces del fuego, Testigos del Bicentenario de la Editorial Pluma de Mompox 2011 de la ciudad de Cartagena.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Dora Isabel Berdugo Iriarte

Vengo de un lugar

Y a muchos otros debo partir

Debo descubrir imposibles
Desterrar la estridencia de las calles
Y compadecerme de los que pasan sin saber si son estúpidos o necios

Estoy entrando
Al lugar del cuerpo
Lo entiendo al sellar la puerta

Reveses

Hay en ti
Una falsa dulzura
Una mezquindad sin límites
Y una capacidad infinita de ocultar tu maldad

Te aproximas con sigilo
Dices lo justo y sonríes
Piensas que puedes atraparme
Y quedarás preso de tu propia trampa
No acudiré en tu auxilio
No soy ingenua
No te temo
Sólo quiero asegurarme

Aciertos

La prudencia impone distancia
Sueños, vocaciones comunes y lugares
Apuntan a mirarnos de frente
Es preciso dejar de evitarnos
Y empezar a vivir
Con la paz
De quien
No tiene culpas

Las razones del silencio
No preguntes
Por qué no acudo cuando me llamas
Hace tiempo la memoria
Abandonó mi cuerpo
Y sólo tu olor permanece
Aquí donde la luz no me llega
Donde soy llamada extraña.

Contradicciones

Llegas a mí con tu carga de recuerdos
Tus pies cansados de silencio, una sonrisa impuesta
Y un idioma prestado

Mientras construías el pasado que me traes
Cargado de sonrisas y promesas
Yo vivía el pan amargo de estas piedras

Olvídalo, no me embarcaré otra vez
En tu tren sin estaciones ni salidas
Donde aspiras a ser eterna pasajera
De su viaje sin retorno

Viajarás en tren, avión, a pie o en bicicleta.
Escaparás de esta ciudad y de muchas más
Olvidarás quién eres o aparentarás hacerlo
Quemarás tus raíces y tu memoria
Aunque extravíes tu mente y tus recuerdos
Indefectiblemente retornarás a ti

No tendrás otro destino

Hoy

Hoy me vestiré temprano

Me pondré de sombrero mis creencias
Me orinaré en la cabeza de un calvo
Y si puedo le lanzaré un huevo por la espalda a un incauto que pase

Caminaré, reiré, gozaré de la maldad ajena
Seré mezquina como cualquier creyente
Y juzgaré a los demás con crueldad, para sentirme santa

Después me iré a casa
Rezaré y daré gracias a Dios por la paz de este nuevo día.

Recomendaciones

Aléjate pronto
No te permitas
Saborear el aroma de quien te da la mano

Enrolla tu lengua
Guarda cada palabra
En el umbral de la vida todo pasa
Incluso tú y tus palabras

Difícil permanecer firme siendo humano

Nada es tan fácil como ser árbol
No le asusta la tormenta
Ignora la angustia de los otros

Nada tan fácil, tan sencillo como ser sombra
Habita entre los otros. No requiere de un esfuerzo
Ignora las miradas. Lo suyo es andar sin piernas

Nada, nada tan sencillo, tan fácil, como ser sombra o ser árbol
Cuando se es otra cosa
Un humano, por ejemplo.

Visita matutina

Sin propósito aparente
El sol toca mi ventana
Entra como un hilo de luz
A través del vidrio y las cortinas
Se expande en la habitación
Busca mi cama
Comprendo entonces

Que el sol llega a mi cuarto sólo para acariciar tu cuerpo

El camino del recuerdo

Podrías decir
Aquí estuve
Y no sabrías dónde

Todo cambia con la luz
Nunca un destello se repite

Toda luz ilumina sólo un instante
Lo demás es el eco de un suceso
Que se desdibuja en la memoria de una página.

Sitio Cartagena de Indias

Este lugar tiene sus propios recuerdos
Sus paseantes como él son de piedra
Todo es pasado y nada está por venir

En este sitio el ayer es interminable
Aquí llevo mi vida
Y no sé si soy, fui o seré
El recuerdo de mi pasado
Una piedra caída de este muro

Dora Isabel Berdugo Iriarte. Poeta, abogada, ensayista narradora, dramaturga, teatrera y docente. Egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cartagena, de cuya institución fue docente en el programa de Educación Abierta y a Distancia.

Sus poesías han sido incluidas en magazines, revistas, suplementos y en varias antologías, regionales y nacionales. En su condición de miembro de la Asociación de Escritores de la Costa ha ocupado varios cargos en la Junta Directiva. Es autora de los libros “Contando sucesos”, “Por el agujero que se filtran las vivencias” y “Mutaciones”.



Obtuvo el Premio Nacional de Poesía "Museo Rayo" de Roldanillo en el 2009.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Fadir Delgado

CIUDAD DE ARRUGAS

Hemos comprado la muerte y la estamos pagando a plazos
Qué se puede decir si la mentira sólo nos funciona cuando
somos niños y la risa es una máscara que se alquila a bajo precio.

El cine abandonado en la esquina como ropa vieja
Las calles llenas de graffitis de gente que sé hasta el
silencio se lo han tenido que guardar en los bolsillos.
Dioses guerreros
Rezos antiguos
Tristes iglesias y este desarraigo absurdo de la palabra
Aunque necesitemos de un rincón
se debe entender que hay demasiados mares entre
la mentira y el secreto

Todo recuerdo trae su dolor bajo el brazo, como las noches
que arrastran soles para semifelices de los sábados o
escalofríos repartidos como gatos alegres.

Alguien habla de disfraces del teatro callejero y la burla.

Aun así no se puede evitar la verdad inconclusa
Los cementerios del amor
El aliento seco de las piedras

Esta ciudad de arrugas, de mármoles carnales no habla. Sólo
entrega el aullido del último abrazo, el peligro del cuerpo.
Me entrega la angustia del perro callejero.
Tambores en las esquinas llamando tradiciones
La actitud aburrida del teléfono.
-Relojes mentirosos- la piel no resistirá el sudor de los asfaltos.
La guerra también pedirá auxilio y entonces no se podrán
hacer juguetes de tierra. Hasta las ruinas de la ciudad nos abandonarán.

Tristes iglesias
Dioses guerreros
Rezos antiguos
Seremos relámpago de los soles. Seremos celdas del asombro.
Tal vez llegarán los días donde las máscaras no tendrán un bajo precio
y entonces deberemos pintarnos la risa con retazos de miseria.

RITUALES CITADINOS

Ha cambiado el color de los cines
Los árboles se adornan de puñales felices
Ha cambiado la complicidad de los moteles.

Muchas veces en las esquinas 
se amontona la gente para arrojarle
alguna risa al asfalto, algún sueño preñado de miedo.
En estos lugares no decir la verdad es envenenar la lengua.
Las mentiras saben a óxido.

Se inauguran escombros citadinos
y las ratas se disfrazan para la fiesta.

En la ciudad hay tardes que se han extendido como serpientes
Hay casas que arrastran la indiferencia de las calles
Ocultan sobrevivientes de un domingo
En esta feria del desencuentro hay un mueble muerto
con los brazos abiertos esperando
que los amantes se liberen de la ropa
y solo le llegan los gatos tristes de los árboles.

Es bueno arrinconarse en cualquier semáforo
y detenerse en conversaciones simples
Comentar sobre el nacimiento del perro
para así no hablar nunca de la muerte
Por suerte aquí en la plaza se desconocen los peinados agrios
el ropaje de la farsa.

Y mientras el cielo pestañea
no hay lenguaje de dientes que espante.

Murciélagos en el teatro
Periódicos del día ajustados con piedras
como crucificados en los andenes.

Nadie sabe que este monumento del centro
señala el rincón que no hemos encontrado
ni siquiera los vendedores de sudor
que inventan relojes para no discutir nada con el tiempo.

Las bienvenidas del mercado
Libros coloreados de sol
Hoy no va a ser posible sentarse en esta banca sabia de la plaza
y clavarle una espalda a los abriles universales del adiós.
Esta ciudad volverá a extender
otra tarde como
remendar el otro día que se nos viene.


PIANOS DE SAL

Este noviembre de sal no podrá entender la risa desnuda
Y entonces habrá que ocultarse en el borde de un sol viejo,
arrebatarle las máscaras a esta ciudad roja.

Habrá que incrustarle un piano al dolor.

Lejos de todo este absurdo sólo existe el sobresalto
de otras ruinas, los escalofríos del domingo.
Pero también alguien debe creer que al otro lado hay un
cementerio de bocas y abrazos son crucificados en los espejos.

Aún así, hace feliz un juguete de hierro. Todavía no espantan los relámpagos.
Hay diarios de mal olor e innumerables adioses que caerán sobre la espalda.
Se deberá hablar del asombro o comerse la verdad de las piedras.
Dejar mordeduras en este intento inútil de querer.

Cuando todo suceda
Quizás el mundo se trague diciembre. Alguien multiplicará
la infancia de los sábados. Y se detendrá la tragedia del reloj

Aunque hayan tantos abismos en las ventanas nadie despojará la risa.
Cuando todo suceda
La luna se encenderá con el maúllo de los gatos.

Habrá que incrustarle un piano al dolor

Pero no todos los pianos son azules.
Algunos son de sal y noviembres.


OJO DE PEZ

Ahora las hélices duermen
se dejan cuidar por los ojos soñolientos de los perros
Las veo como soles muertos condenados
por una diosa antigua
Y a veces como caracoles extraños
ofreciendo abrazos
hay hélices con ojos de pez
hélices heridas esperando la cura de Asclepio
o una bendición balsámica
aguardando por el viento del sur
adivinando el próximo gesto del círculo blanco
queriendo imitar el calendario lunar
Las percibo como comedias trágicas
como el mundo subterráneo de las hormigas
Asusta cuando atisbo en ellas el tártaro de Hades.

Las hélices también son ninfas 
que cuidan las lluvias cuando los perros duermen
Se divierten con los caballos blancos del sol
viajeros legendarios del cielo.

Aquí me hablas de hélices abiertas
Yo te hablaré de sus fiestas al óxido
de sus mitos de hierro
de la gloria que inauguras 
cuando te sientas en ellas para contar el tiempo.
para contarte.

HIJA DE LOS PECES

Hija de los mangos
Has venido a recoger los muertos
Has venido a recoger la gaita
No insistas en curar a esta ciudad
La gente se cubre de tierra para luego limpiarse
y no pasa nada
Hija del maíz sol
Es tan doloroso mantener los ojos abiertos
Sostener esta masa de carne sobre los huesos
Hija de los metales
He encontrado telarañas en las manos y una lágrima vieja
Una lágrima de aquel noviembre en mi oído izquierdo
Todo es por esa mala costumbre de llorar boca arriba.
Hija de la nada
Allí esta la gaita
Hija de los sueños
No llueve
Es sólo el sudor de pan- gu
o tal vez los cabellos de la diosa Aditi cansados de parir ríos condenados
Allí esta la gaita
Hija de los peces
La encontré sin sus labios de plumas
Su cuerpo de madera es una calle de cicatrices
Allí esta la gaita
Ni el dios Pan podrá salvarla
Me mira
Y ahora es una gaita sin palabras
Hija de las aguas
La sueño como el pez heroico de la India
Y pienso en aquel mito chino
en donde el agua y la sangre nacen de un huevo negro
Hija de los metales
El desconoce la ira de las seis de la tarde
Las agujas hirvientes del medio día
Dios de la luz
Él no sabe que la gaita ha muerto
La gaita es un cuerpo de cenizas que danza el baile de la nada
Danza para ti
Hija de los mangos
Que has venido a recoger los muertos


Fadir Delgado nació en Barranquilla, Colombia, el 28 de enero de 1982. Autora del libro La Casa de Hierro, 2002. Comunicadora Social, sobresaliente en el campo de las artes de Barranquilla. Ha sido orientadora de actividades literarias dirigidas a niños y jóvenes. Fue Orientadora literaria de la Casa Museo Julio Flórez de Barranquilla en la actividad “La Nueva Poesía” dirigida a Docentes, y en los talleres para estudiantes del municipio en los años 2002 y 2003. Es socio fundadora y orientadora artística de la Fundación Casa de Hierro, desde la cual lidera y promueve espacios culturales para la ciudad, como el Café al Aire Libre y el Encuentro de la Niñez y su Barrio. De ella afirma el escritor colombiano Julio Olaciregui: “… Capta los colores, vibraciones y angustias de la ciudad con un método poético cuyo secreto sólo ella posee. Parte de sus visiones sobre la Barranquilla que la nutre, y a veces espanta, se encuentra en su libro La casa de hierro. Yo siento en sus textos la mirada, su observación de significados en los detalles y sinsentidos de la vida cotidiana, reflejados en esos juegos con la imaginación que nos animan desde la infancia. Para escribir suele caminar mucho, las mejores ideas nos vienen así, caminando, deja su alcoba en el Barrio Abajo de Barranquilla y sale con su mirada risueña y grave atenta a los ojos del prójimo, deslizándose por las calles del centro, bailando sobre esas "sábanas de cemento", adivinando en la pintura descascarada de algunos muros los gritos de la indiferencia sintiendo el rayo, el “escalofrío del abrazo” mientras espera el cambio del semáforo. "Muchas veces en las esquinas se amontona la gente para arrojarle alguna risa al asfalto, algún sueño preñado de miedo", dice en uno de sus poemas inéditos, Rituales citadinos. Su voz late con el mar, prestando su voz a la vida, ahora, dándole cuerpo a la creatividad, como dice en otro de sus textos, a las temibles muecas del desorden”.