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jueves, 14 de enero de 2016

Jorge García Usta

Foto tomada de
 http://www.eluniversal.com.
LAS COSAS EN EL OJO DEL GAITERO

Mírale el ojo al gaitero
mientras sopla la música.
Míralo a fondo.
Oyes el agua invicta,
los preparativos de la muerte.

La mujer es mujer
entre todas las flautas.
El abeto ayuda
al cantor
a bien morir.



Vuelve
y mira el ojo del gaitero.
Mira cómo grita el hombre
en todas las pieles del río,
cómo tiembla el día
con sus hamacas extremas.

Mira el ojo del gaitero
y quiere tu sombra.
Has visto al dios posible y es tuyo.

ORTOGRAFÍA DE HOJAS.
Hace meses que las hojas
copian sin margen
las huellas
que en letras urgentes
deja en tu cuerpo mi mano.

(Así, sin embargo,
sólo aprenderá a leer el bosque)

Del silencio
Cuando ella puso la mano de él
en su sexo intacto
y él usó su mano como quien roza
un fuego nunca prometido
Cuando ella lamió su ombligo
con aquella sed súbita y antigua
y él vio brillar sus nalgas
como una zanja de pedernal en la noche de la selva
ambos supieron que sus abuelos tenían razón.
La mayor pobreza está en las palabras

Crónica del beso y del besar
En el principio fue el beso.
El beso fue inventado un día de dioses arrechos,
a partir de la sombra sonora
y la precisión del sol
para originar escándalos.

En el principio fue el auge de la nariz
y el dedo purgatorial
revisando labios recientes
y luego el beso ocupó la noche
con sus patentes de lluvia desamarrada.
Crónicas de piedra viva
cuentan que el baile
no fue más que un simulacro de besadores
en época de prohibición
y que allí el beso alcanzó
la dignidad del agua bien usada.
El nuevo arte hizo de los perfiles,
un paisaje del éxtasis.

Y allí, todo hombre suda y se purifica
y la muerte se aleja, esperando.
Más que escribir una historia,
hacer la crónica del beso,
es documentar un fulgor.

Por eso,
besos galantes con límites
en frote y tiempo
no sirven a quienes saben
que mañana
la guerra romperá la casa,
el comisario reemplazará los atavíos del queso
y morirán muchos funcionarios de buen amor.
Por eso - lo manda la crónica original
hay que besar con las normas del caballo:
con la peligrosa mansedumbre del loco,
las manos trabajando en la distancia
y el temblor enlunado de siempre.


Jorge García Usta. Ciénaga de Oro , Córdoba en 1960 - 2005, estudió Filosofía y letras en la Universidad Santo Tomás (Colombia) y Derecho en la Universidad de Cartagena. Publico libros:”Noticias desde otra orilla”, “Libro de las Crónicas”, “Monteadentro”,”El reino errante”:poemas de la migración y el mundo árabes (1991), “La Tribu interior”•(Todos poesía); el libro reportajes” Diez juglares en su patio” en coautoría con Alberto Salcedo, y el ensayo “García Márquez”, “El Periódico de Cartagena: Desmitificación de una génesis literaria y periodística”Es autor de la investigación Cómo aprendió a escribir García Márquez (1995).


Gano los premios de periodismo, Antonio J. Olier, Premio Nacional León de Greiff (1984). y Cartagena de Indias, y fue nominado dos veces al premio de periodismo C.P.B. Fue asistente cultural de División de integración de La Universidad de Cartagena, editor de la revista “Historia” y Cultura” de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Cartagena, dirigió la revista dominical “Solar” de El Periódico de Cartagena. La calidad de su poesía es reconocida a escala nacional y es quizá, el poeta Jovén más importante que tuvo el Departamento de Córdoba. Sus trabajos académicos, de investigación y divulgación le han conferido una seriedad que es valorada en los círculos intelectuales de Córdoba y el extranjero.

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