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sábado, 23 de marzo de 2013

Patricia Iriarte Díaz Granados


Patricia Iriarte
FIESTA DE CAMPANAS
Encuentro en tu voz
una fiesta de campanas
y un rumor de hojas
bajo mis pies desnudos
Y es en tu voz donde me busco
y es con tu voz que me rescatas
y es a tu voz
a quien mi voz pregunta
si me dejarás amarte un poco


ÁRBOL DE ÁRBOLES
Usted, regalo del mediodía,
árbol de árboles
magnolio florecido frente a mi puerta
Usted milagro, usted ausencia,
usted, vuelo de pájaro
en un bosque de niebla
canción de flauta
en esta travesía por el silencio
Usted, cómplice del agua,
dejó mis hojas cuajadas de rocío

ROMANCE DE CIUDAD Y LLUVIA
Ahora es la una y veinte de la tarde y llueve con ganas,
como casi nunca llueve en Bogotá. Me gustaría estar contigo,
aquí o enfrente de cualquier ventana, mirando esta persiana
de agua que se descuelga sobre la ciudad. Me gustaría mirarla abrazada a ti,
para conjurar esta nostalgia y el frío que viene siempre con las tardes lluviosas.
Llueve con ganas, y mientras la ciudad se deja querer
por el agua, yo me muero de ganas de quererte y de cubrirte
de besos húmedos. De miles y miles de besos que caigan
sobre ti, como aguacero.

ISLA DE FUEGO
Este amor
huérfano de luz
ángel atormentado
que se desgarra y me desgarra
que arrastra mi alma en su locura.
Guerrero sin reposo
Isla de fuego
en un desierto de cenizas
luna destrozada
en los acantilados
corazón devastado por el mar.
Noche sin calma,
este amor

BOGOTÁ
He declarado mi amor
en un supermercado
he tratado de encontrarle
su encanto a las más horribles calles
he creído en la bondad originaria
de sus gentes
y hasta en la remota posibilidad de ser feliz
entre sus despojos
pero no puedo acostumbrarme
a su dureza
En esta ciudad
que nos hace tan malvados
declaro ahora mismo mi inocencia

Del viajar

El viaje comienza en el insomnio de la víspera,
cuando la mente repasa los motivos de la errancia.
Sus aperos. Sus peligros.
Luego hay que vérselas con el acre sabor del
abandono, percibido en el gesto de entregar ese
reducto del mundo que habíamos hecho nuestro.
Pero aún nos aguarda comprobar lo que tiene
el recuerdo de despojo: el alma plasmada en las
imágenes nos dice que nada nos perteneció jamás.
Y cuando al fin sobreviene la partida,
allá vamos, viajantes solitarios: un
atado de objetos —casi siempre inútiles–
y en los huesos, la fatiga.

HABLAREMOS DE AMOR EN MEDIO DE LA GUERRA

Desde el centro de tu ciudad sitiada me contarás
que oíste de nuevo unos disparos. Como aquella
noche. Como tantas. Que mañana quizá no venga el
vendedor de frutas porque hay orden de cierre en
el mercado. Aplazaré entonces la visita del sábado
y hablaremos de amor en medio de la guerra. Planearemos
una emboscada a la esperanza cuando
pase corriendo por aquí y la esconderemos de sus
enemigos el tiempo que sea necesario. Porque los
asesinos se persignan antes de la masacre, como
pescadores que parten hacia el mar.

BALADA DEL DESTIERRO

Dejé mi tierra para burlar el miedo
pero el miedo se pega a mis zapatos. Como la sangre
a la memoria.
Tierra y terror resultan ahora palabras
hermanas.
Sangre que el sol ha secado. Ira que amarga los
amaneceres. Rabia que enturbia los ojos de mi hijo.
No fue rojo el amanecer sino la noche
entera. A gritos dijeron: marcha o muerte.
Hoy en silencio marcha y muere.
Otro lugar comienza a llegar bajo mis pasos. Otro
aire, sucio, y otra tierra, gris. Sin flores ni animales
que alimenten la vida. La vida, que se compra y se
pierde en las esquinas.

De repente, el sueño de ciudad se convierte
en pesadilla...
Porque nada soy en la tierra de otros. Sólo una
intrusa bajo un sucio vestido.

EL MISMO RÍO

Aguas arriba
la vida profanada se descuaja en sangre.
Vegetal y humana sangre
de las tierras arrasadas.

El plasma se ha mezclado con el río
y los niños se bañan en ese flujo atroz.

Las mujeres bajan con la ropa sucia
para lavarla en la corriente
                        sin imaginar
cuánta culpa pondrá ella
sobre la piel de los suyos.

Las niñas llevan a casa el agua cruda
para cocinar el alimento
y es así como el pescado
acaba hirviendo en sangre,
sedimento y vergüenza.

La lluvia cree limpiarlo todo
pero en realidad, todo lo ignora,
en su infinita inocencia.



POEMA PARA PRESERVAR EL AMOR

Si eres ave
yo soy viento.
Si eres hiedra
seré muro.

Patricia Iriarte Díaz Granados nació en  Sincé. Es Comunicadora Social.
 Ha publicado tres libros de poemas: Mal de amores (1992), Territorio
de delirio (1998) y Libro de viaje (2008), además de un Manual para cubrir la guerra y la paz (1999) y un reportaje biográfico titulado Totó, nuestra diva descalza (2004). Quedó finalista en un concurso interamericano de cuento y ganó una Beca Nacional de creación del Ministerio de Cultura en el 2001, con el proyecto sobre Totó La Momposina.
Cree que algún día comenzará a escribir novelas.

Textos tomados de: 
Badosa  
Eleccciones Afectivas

Foto tomada de Internet Foto de Patricia Iriarte

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