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sábado, 17 de diciembre de 2011

Dankir Ortiz


Por: Dankir Ortiz.

JURAMENTO DE MIS PASOS

Segundas circunstancias sólo existen
en el territorio de las pisadas constantes.

Miles de ojos persiguen mis pasos
entre bolsas plásticas con rostros…

No necesité morir para saber
que sólo la mirada
devuelve el hambre a mis pisadas
y las convierte
en fruto de los postes.


JURAMENTO DE UNA NO RAZÓN

Lo contrario a la verdad es verdad.

A la prohibición se suma
la imposibilidad aceptada
mientras continúan los partos
alimentando a las hambrientas
                                             cruces.

El niño que se saca los ojos
para apreciar el color
                                   de la historia,
es quien le da color.

Y de una barba inequívoca
se desprenden mariposas.

Continúan las preguntas... vístete.



ÉL...

“no-útil”– como el café
que se niega a termina
        con mi mirada –

cierra un libro como
                            piernas
y la tinta se seduce.

Mientras copula con la historia
deja al insomnio dispararle
y hasta se atreve a donar
sus intestinos a la muerte.

Ahora es árbol...
y sus raíces son el hambre
de mi tinta
y su silencio es ese río
utilizado como espada contra el ojo
y sus hojas la esperanza de la
                                            espera.

Cuando estuvo horizontal
enterraron sus manos
                                    para ramas
crecen lenguas
que reclaman el acuerdo.



ELLA...

La tierra es verde
porque no le niega el paso
ni a mi muerte.

...en la entrada del teatro
le tocó dejar los labios
al  solicitarlos
rostros
      que no han sido calcinados.

Hay que esperar la falla del
                                          tablado
donde la luz no se robe
                                las miradas.

Esperar la falla de la
                                   venda
y a la herida desnudada
                                    en el encuentro.

Esperar el filo del papel,
los árboles copulan   
y cada beso es el suicidio de
                                    unos ojos.

Karma es... más que nadie
y la espero desigual.

Dankir Ortiz. Riohacha, 1984. Reside en Valledupar desde 1993. Forma parte del Colectivo Literario Yuluka. Estos textos han sido extraídos de la antología Yuluka -Poetas de Valledupar- (Bogotá: Común Presencia Editores, Colección Los Conjurados).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se nota un arduo trabajo para lograr que cada poema sea una pieza única y una verdadera obra de arte. Salud a Dankir por tan limpios textos...

Miguel Barrios Payares dijo...

Excelentes poemas del poeta Dankir. Gracias Pino por la preocupación por la divulgación costeña.