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jueves, 27 de enero de 2011

¿Cómo narrar en/la América Latina?


por Mirtha E. Guerra Moré (estudiante de Periodismo)

Desprenderse del famoso boom literario de los sesenta constituye un reto para cualquier escritor de/en América Latina. La década gloriosa de García Márquez, Paz y Asturias todavía eclipsa, en distintas editoriales europeas, la obra de generaciones literarias que no vivieron dicho esplendor literario.

¿Cómo narrar desde el continente sin caer en estereotipos comerciales? ¿Cómo producir una literatura que no empobrezca los lenguajes nacionales en pos de ganarse un público internacional? Estas constituyen algunas de las inquietudes planteadas por escritores de diversas nacionalidades reunidos en la sala Manuel Galich, durante los días que anteceden a la entrega del Premio Literario Casa de las Américas 2011.

En medio de un contexto cada vez más globalizado, donde identidades nacionales se entremezclan con estilos y tendencias foráneas, para el escritor guatemalteco Mario Roberto Morales, la glorificación de la banalidad, la ausencia de dimensiones críticas y el desinterés por los conflictos indoétnicos constituyen síntomas de pobreza identitaria en la obra de algunos autores de Guatemala.

Al mismo tiempo, el alarmante proceso de estandarización de la lengua castellana para evitar estorbos "localistas" a los lectores universales, constituye otro punto de reflexión para autores como la chilena Andrea Jeftanovic.

Por otra parte, el ensayista y profesor español Eduardo Becerra, señala la recurrencia temática como uno de los mecanismos utilizados para hacer circular una obra literaria en determinados circuitos publicitarios. Los tópicos de moda son un freno para el quehacer creativo del narrador, pues impiden explorar en otros asuntos de interés.

En medio de complejidades sociales, flujos de intercambio cultural y trabas del mercado, el cual todavía espera impaciente por los "nuevos" baby boom, el escritor latinoamericano debe luchar por insertar en los sellos editoriales europeos una obra auténtica y de calidad.

Con respecto al concepto de identidad —uno de ejes temáticos de mayor debate y reflexión en la sala Galich—, el poeta y narrador boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, presente en el público, sostiene que a veces la otra cultura maneja distintos calificativos para marcar y nombrar la identidad latinoamericana. La otredad puede ser responsable de la manera con que se nombra la realidad del continente.

Sin embargo, para el escritor argentino Martín Kohan no se puede hablar del concepto de identidad como un proceso espontáneo, pues son los aparatos institucionales, entre otros elementos, los que hacen a un individuo reconocer determinados valores o símbolos como identitarios. Para el autor de Ciencias Morales, la escuela y demás instituciones sociales tienen como encargo social formar las identidades de una nación.

Por tanto, para el ensayista y profesor argentino, la identidad sin una mediación de las instituciones estatales, puede provocar extrañamiento hacia un determinado escritor y su obra.

Los desafíos del escritor latinoamericano en el siglo XXI parecen radicar en la búsqueda de un camino creativo propio, libre de cualquier atavismo mercantil, el cual permita colocar una literatura contrahegemónica en los mercados del libro, la cual aborde conflictos y preocupaciones del continente.

Sin embargo, al mismo tiempo, esta producción literaria no puede carecer de una significación para el mundo. Como recomendaría en su tiempo el escritor cubano Alejo Carpentier, de las historias particulares se deben aprovechar los valores universales. En medio de la estela de luz dejada por el boom de los años sesenta, las nuevas generaciones de escritores deben ser capaces de construir su propia época.

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1 comentario:

Irene Tapias C. dijo...

Gracias por compartir este artículo.